Metodología Psicoanalítica

Enfoque de la cátedra

Fundamentos:

El programa parte de la premisa de que el psicoanálisis es una práctica de discurso en la civilización occidental que transforma la relación del sujeto con el habla y la escritura produciendo un nuevo tipo de lazo social. Su método comenzó a tomar forma con el método catártico de Breuer y Freud, que consistía en conceder al decir del paciente un papel primordial en el tratamiento. En ese camino, Freud inventó un método de interpretación de los sueños, considerado inaugural del psicoanálisis propiamente dicho, inspirándose en la comparación de distintas escrituras de un mismo texto, efectuada por J. F. Champollion, para descifrar los jeroglíficos egipcios. La traducción o transcripción, junto a la función dada al hablar del paciente, hicieron el fundamento de la regla de la asociación libre como directriz principal del método analítico.

Freud hizo legibles los sueños y también los síntomas, los actos fallidos y otras producciones del sujeto, hasta entonces sólo entendidos por la cientificidad moderna como hechos físicos ajenos al sentido. El descubrimiento del inconsciente había introducido en la cultura el orden de una causalidad que, según Lacan, “hay que llamar lógica más que psíquica, si damos a la lógica la acepción de los efectos del logos y no solamente los del principio de contradicción”1.

La asociación libre opera en un campo de lenguaje involucrando al sujeto en el acto de la enunciación. El psicoanálisis se distingue al respecto de la lingüística, que si bien hace del lenguaje su materia, sólo puede reconocer “la huella del proceso de enunciación en el enunciado”2. Por esta razón, si bien el trabajar con materialidades discursivas aproxima el psicoanálisis a disciplinas como la antropología, la historia y la hermenéutica antes que a ciencias como la física y la biología, tampoco se confunde con ellas.

La primacía de la ciencia moderna en la cultura fue una condición sine qua non para el nacimiento del psicoanálisis. Lacan advirtió que el sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia y que su práctica es de razón, pero también que la ciencia -específicamente la moderna- nada sabe, ni puede saber, del deseo que la anima3. Por eso, el psicoanálisis se distingue de estas ciencias, hoy en general subsidiarias del empirismo lógico, incluyendo a la psicología.

La racionalidad del psicoanálisis no es reducible a la ciencia newtoniana ni a la razón kantiana, que se corresponde con ella, ambas dominantes en la subjetividad científica moderna. El psicoanálisis, sin embargo, no rechaza el espíritu científico, la matemática ni la lógica, situándose entre los productos del pensamiento del último siglo que han superado el paradigma de la geometría euclidiana y el positivismo lógico. El psicoanálisis se vale de la lógica y de las matemáticas en una vía de literalización, no de medición, que Lacan formuló en términos topológicos permitiendo una lectura de la estructura del lenguaje que tiene en cuenta la función del sujeto en ella.

El principio de que somos responsables de nuestra posición de sujetos, aun sin saberlo, cabe a una lectura propiamente psicoanalítica y guía metodológicamente la enseñanza de este programa. Ello corresponde al estatuto ético, no psicológico, del inconsciente, por lo que el método analítico, teniendo consecuencias sobre el sujeto que lo ejerce, no se resume en la formulación de proposiciones explicativas ni leyes científicas.

Es congruente con ello que Freud destaque que “la coincidencia de investigación y tratamiento en el trabajo analítico es sin duda uno de los títulos de gloria de este último”, para señalar también la diferencia: “mientras el tratamiento de un caso no esté cerrado, no es bueno elaborarlo científicamente”.4

El psicoanálisis tampoco constituye un conjunto de técnicas clínicas o diagnósticas. No se encuentran en las obras de Freud ni de Lacan indicaciones técnicas a seguir para elaborar interpretaciones. “Nos ahorraremos el dar las reglas de la interpretación”, expresa Lacan en “La dirección de la cura…”, para subrayar que “no hay límite para los desgastes de la técnica por su desconceptualización”5. Este criterio diferencia el discurso analítico de un dispositivo psicoterapéutico identificable con técnicas de reeducación emocional o de reducción de trastornos. El ejercicio del método psicoanalítico es una praxis a la que no se arriba desde ninguna observación, experiencia directa o fenomenología clínica, sino en la tarea propiamente analizante, realizable, como demostró Freud, en transferencia. La importancia de las entrevistas preliminares, subrayada por Lacan, sitúa el compromiso analizante del sujeto como condición del ejercicio del método.

Lo aquí expresado a título de fundamentos indica los alcances posibles y limitaciones que encuentra la enseñanza del psicoanálisis en un curso universitario.

1 Lacan, J. (1958) “El psicoanálisis verdadero y el falso”, en Revista Freudiana, Nº 4-5. Barcelona, 1992, p. 24.

2 Ducrot, O. y Todorov, T. (1972) Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Buenos Aires, Siglo XXI Argentina Editores S.A., 1975, p. 364.

3 Cf. Lacan, J. (1959-1960) El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis. Buenos Aires, Ed. Paidós, 1988, p. 386.

4 Freud, S. (1912) “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico”, Obras Completas, Vol XII. Buenos Aires, Ed. Amorrortu, 1998, p. 114.

5 Lacan, J. (1958) “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Lectura estructuralista de Freud. México, Siglo XXI Editores S.A., 1971, pp. 226 y 241.

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